Mucho tiempo pasó hasta que el drow recuperó las fuerzas necesarias si quiera para poder abrir los ojos, mucho paso tendido en aquel camastro debatiéndose entre la vida y la muerte, sus pensamientos se sumían en la oscuridad lo único que parecía mantenerle aferrado a este mundo era la compañía que sentía día y noche velando a su lado incasable, ayudándolo en su lucha contra las fiebres.
-¿D...Do...Dónde... es...toy...?
Tras oírse estas palabras inundó la estancia de la cueva un estrepitoso ruido de cuencos de barro rompiéndose contra el suelo, una carrera a trompicones y por último un grito y unos llantos de felicidad.
-¿Qué me ha pasado? ¿Cuánto tiempo llevo aquí?...
-Tranquilo, ya sé que tienes muchas preguntas y tendremos tiempo de responder todas pero has sufrido mucho y no conviene que hables tanto, así que iré parte por parte y si te cansas avísame y continuaremos después.-Illene bebió un poco de agua fresca y comenzó su narración.- Han pasado muchas lunas desde que el Inmundo devasto el mundo en que vivimos y nuestra compañía partiese en busca de aquel encuentro en el desierto con el Demonio, tras la reconstrucción del Mundo y la caída del Demonio de los Mil Ojos a mano de los Jerarcas, todos fuimos apresados y castigados, a el pobre Seamorn le condenaron a la locura más absoluta, ahora vaga sin rumbo por este mundo, no se que le ocurrió a Angheluz y a Jhazar después de aquello no volví a tener contacto con ninguno de los dos, pero se han estado escuchando ciertos rumores sobre un devorador de almas, de confirmarse mis sospechas mucho me temo que seria Jhazar quien se va alimentando de almas de inocentes por allí donde pasa, respecto al joven que nos acompaño, los jerarcas le dejaron allí a su suerte no se nada de su paradero hace algún tiempo escuche su nombre en la plaza pero nada más Aurioc se llamaba, y tú Rikimaru fuiste atormentado con el fuego del Aliento del Dragón Sin Nombre, torturado durante días y ahora además de eso portas una insignia en el pecho que indica una suculenta recompensa por entregar tu cabeza a los sirvientes del Dragón, aquel que lo vea por mucho que te aprecie intentara matarte...
-¿Y a ti... qué te ocurrió?- Preguntó el drow
-Tienes que descansar... Mañana continuaremos, además yo también estoy cansada demasiadas emociones para mí, venga duerme tranquilo.
La elfa abandonó la estancia y dejo solo a Rikimaru que tardó mucho tiempo en dormirse tenía mucha información que procesar, pero sobretodo estaba preocupado por Illene, la cual ahora se tapaba de pies a cabeza ocultando su bella cara élfica y sus preciosos ojos, cuales serían los tormentos a los que esas bestias le sometieron... Finalmente le pudo el cansancio y quedo dormido en aquel camastro.
jueves, 15 de octubre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario